Nada ni nadie puede hacerte daño, si tú no lo permites

Nada ni nadie puede hacerte daño, si tú no lo permites

Aprendiste a ser un niño bueno para pedir aprobación de los demás y obtener el afecto que necesitabas; creciste y continuaste pidiendo aprobación de la misma forma, es esto lo que te impide poner límites. 

Cuando creces es necesario que revises tus elecciones de niño y cambies a otras que te permitan asumir tu vida haciéndote cargo de ti. Pregúntate: ¿que estas dispuesto a consentir y cuales experiencias hacen parte de tus aprendizajes de vida?
 
Es necesario que te des cuenta cuál es tu lugar y que quieres hacer. No necesitas llegar a situaciones extremas para expresar abiertamente lo que estas pensando y sintiendo con respecto a lo que está pasando. 

Cuando temes poner límites estas dando a entender que no te gustan los problemas y  prefieres evitarlos, esto se vuelve en tu contra ya que al no ponerlos, lo que sucede es que terminas agobiado con las presiones y las exigencias de los demás. 

Los limites  hacen parte de las herramientas que los seres humanos tenemos para contarle a los otros como queremos ser tratados y que vamos a permitir en nuestras vidas; así que como dice Carl Gustav Jung “Trata de no ser bueno, correcto o perfecto, busca ser integro, lleno de vida y despierto” 

Recuerda que siempre puedes elegir protegerte y poner límites. Es un derecho que tienes a decir No, a decir basta o hasta aquí te dejo llegar.

Origen de publicación/Leer más : www.mariasotocorrea.com

Publicar un comentario

0 Comentarios